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1. El amor en el mundo contemporáneo

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Equivocar el amor…

Engañarse respecto al amor
es la pérdida más espantosa, es una pérdida eterna,
para la que no existe compensación
ni en el tiempo ni en la eternidad.

Es decir, la privación más horrorosa, que, si no se rectifica, no encuentra remedio ni en esta vida ni en la futura.

Kierkegaard redactó estas palabras hace más de siglo y medio.

Pero no han perdido nada de su valor ni de su vigencia.

Al contrario, resultan más vivas y actuales que cuando fueron escritas.

Sin duda, como en cualquier otro momento de la historia, en el presente existen grandes amores.

el amor en el mundo contemporáneo

Amores recios y hondos, jugosos y entusiastas, nobles y ennoblecedores para todos los que los profesan, que son, o somos, muchos.

El amor nunca será desterrado de la humanidad, pues constituye la grandeza y la necesidad primaria de cualquier varón o mujer: incluso cuando no somos conscientes de necesitarlo.

En efecto, amar más y mejor es el único modo posible de crecer como personas y, por consiguiente, de ser felices.

Por eso, como en cualquier otra época, también hoy el amor está vivo.

El amor nunca será desterrado de la humanidad:
constituye la necesidad primaria de cualquier varón o mujer.

Engaños "en" el amor

Frecuentes

Pero, por desgracia, no es ese el panorama completo.

No es lo que flota en el ambiente y advertimos a menudo en nuestro entorno.

Ni es lo que ponen en primer plano los medios de comunicación o las redes sociales o buena parte de los ensayos y la literatura a la moda.

Y, quizá, no sin motivo.

Si atendemos a estas y otras fuentes de información, habría que sostener que en el mundo contemporáneo abundan, en primer término, las traiciones al amor de quienes decimos amar:

 Es decir lo que podríamos calificar como engaños y fracasos en el amor.

Y variados

Entre otros: 

Incapacidad de compromiso, infidelidades o falta de lealtad entre esposos, novios, amigos, compañeros, colegas, vecinos…

Vacío, indiferencia, mutuo soportarse, convivencia rutinaria, divorcios, separaciones, rupturas, agresividad física o psíquica, diversos tipos de violencia…

Abandono de los abuelos y, en general, de las personas mayores o enfermas, en lugares donde «se les cuidará mejor que en casa»…

Despego y desafección de los hijos hacia los padres y viceversa, y de los hermanos y demás miembros de la familia entre sí…

Desatención a las personas no rentables desde el punto de vista económico y laboral, que, de este modo, se ven ignoradas, marginadas o excluidas de la sociedad que debería acogerlas…

 En el mundo contemporáneo
abundan los engaños y fracasos en el amor.

Engaño "sobre" el amor

el amor en el mundo contemporáneo

Ignorancia

Y eso no es todo.

Ocurre algo todavía más decisivo y determinante y bastante más difícil de admitir en una civilización que se considera a sí misma super-desarrollada, y muy en particular en lo que se refiere al conocimiento.

En amplios sectores de la sociedad actual, parece haberse perdido el sentido mismo del amor, lo que este significa cuando se lo entiende certeramente.

Y esto influye en el conocimiento y en la propia vida.

Bastantes de nosotros no sabemos bien lo que es amar.

Y, como consecuencia, no sabemos amar o, al menos, no en el grado y con la finura con que deberíamos hacerlo.

Bastantes de nosotros no sabemos bien lo que es el amor
y, como consecuencia, no sabemos amar, al menos,
con la intensidad y delicadeza con que deberíamos hacerlo.

Confusión

Pero hay más.

No solo se desconoce el significado del amor, sino que el término ha sido desvirtuado y casi pervertido o prostituido.

Con relativa asiduidad, aquello que denominamos amor presenta como punto de referencia:

Una suerte de sentimentalismo difuso y blando, incapaz de colmar siquiera las legítimas ansias de un adolescente.

O el trato meramente físico, como en la hoy empobrecida frase de hacer el amor.

Una expresión que se encuentra en las antípodas de su significado primitivo: el de conquistar a una persona o cortejarla noblemente, creciendo y ayudándola a desarrollarse como persona.

Y que es también ajena al maravilloso y más profundo sentido de edificar juntos, a diario, el amor de toda una existencia: de construirlo y darle vida, por ejemplo, en el matrimonio.

Se trata de un colosal y enormemente difundido desconocimiento o engaño sobre el amor, sobre su naturaleza y sentido más hondo.

En nuestros días, parece haber desaparecido
el sentido mismo del amor,
lo que este propiamente significa.

Aprender a amar: descubrir el amor

el amor en el mundo contemporáneo

Un mal que es preciso y posible superar

Un tremendo daño

Este olvido de lo que implica amar constituye uno de los males más destructivos de nuestra época. Una de las causas principales del desencanto y la crispación que afectan a nuestros contemporáneos.

Y es que, desterrado o confundido el amor, se esfuman con él la felicidad y la dicha.

Aunque no irremediable

Por eso, si aspiramos a levantar e ir consolidando una civilización más consistente, alegre y esperanzada, hemos de empezar por elevar, en este aspecto concreto, la categoría humana del conjunto de la sociedad.

Es decir, hemos de aprender nosotros mismos y ayudar a que los demás también aprendan lo que es amar, en la teoría y en la práctica.

Hemos de mejorar nuestro conocimiento del amor y nuestro modo de vivirlo y procurar que otros muchos también lo hagan.

El olvido de lo que significa amar
constituye uno de los males más hondos de nuestra cultura.

el amor en el mundo contemporáneo

Primero, en la teoría (aunque nunca al margen de la vida)

Lo que no es el amor

Para comenzar, todos habremos de tener claro que:

Lejos de difuminarse, hasta casi diluirse, en esos efluvios sentimentales a los que antes me referí…

Lejos de constituir tan solo una función de pura fisiología o incluso de mera química, que sin duda intervienen en las relaciones de pareja, en las de amistad, entre los hermanos y entre padres e hijos…

Lejos de reducirse a un mero estímulo para el placer o la autorrealización egocéntrica, a una suerte de egoísmo a dos, aparentemente compartido…

Lo que es el amor

Lejos de todo eso, el amor está esencialmente constituido por un acto de la voluntad.

Un acto denso, recio y estable, que pone en fecunda tensión a toda la persona.

Un acto con el que se busca, se da vida y se ofrece el bien al ser querido.

Una decidida decisión, profunda, constante y renovada de hacer feliz a quien amamos: casi una obsesión.

El núcleo del amor es un acto de voluntad, recio y duradero,
que descubre, confecciona y entrega el bien del ser querido.

La descripción de Aristóteles

Para comenzar a esclarecer el maravilloso misterio del amor, podemos acudir a la descripción que nos ofrece Aristóteles en su Retórica.

Nos dice allí el filósofo griego que amar es «querer el bien para otro en cuanto otro».

Tres elementos, íntimamente ligados, compondrían la realidad que andamos buscando:

1. Querer.

2. El bien.

3. Para otro (en cuanto otro).

Un ligero comentario de cada uno de estos componentes nos situará en la vía adecuada para intentar comprender, con más precisión y hondura, la naturaleza del amor.

Lo haremos en artículos sucesivos.

Amar es querer el bien para otro,
precisamente en cuanto otro.

el amor en el mundo contemporáneo

Una decidida decisión
—casi una obsesión—
de hacer feliz a quien amamos.

(Continuará)

Tomás Melendo
Presidente de Edufamilia
www.edufamilia.com
tmelendo@uma.es