Para ayudar a mejorar…

Querer que sea… y que sea bueno.

Junto a la afirmación en el ser de la persona querida —¡es maravilloso que existas!—, el auténtico amor busca su verdadero bien: procura por todos los medios que mejore como persona y, como consecuencia, que sea más y más feliz.

Aceptación incondicional (incondicionada e incondicionable)

Pero ¡cuidado!: ese querer solo será eficaz si está precedido y acompañado de la aceptación incondicional —incondicionada e incondicionable— de aquel a quien queremos ayudar.

No es posible confirmar en el ser a quien se ama —amarlo realmente— si el deseo de que mejore llega y pretende imponerse demasiado pronto.

Desde el primer instante y siempre —¡amor incondicional!— hay que aceptarlo y quererlo como efectivamente es: con todos y cada uno de sus defectos, por más destructivos que parezcan… y efectivamente lo sean.

Quererlos tal como son, aquí y ahora

Si pretendemos que mejore antes de tiempo, se sentirá rechazado, no querido —porque de veras no la amamos a él, aunque nos parezca lo contrario— y tampoco podremos ayudarlo a mejorar.

De especial aplicación con los hijos rebeldes, que pasan de nosotros y del resto de la familia; que están siempre a la contra; que viven su vida… ¡dentro de nuestro hogar!; que se niegan con los hechos a estudiar y a trabajar…

Así, precisamente así, debemos quererlos: ¡por más que nos duelan!… y precisamente porque nos duelen más.

(Lo que no significa —no habría que aclararlo— que aprobemos su comportamiento: el rechazo tajante y radical ¡y sereno! de su conducta puede y debe convivir con la aceptación, aún más radical —incondicionable—, de su persona).

Aceptarlos sin reservas

Si en nuestro afán de ayudarlos, no los aceptamos como realmente son, con todos sus dolorosos y lacerantes defectos; si por encima de todo buscamos que cambien… no los queremos a ellos —sino a su alias mejorado según nuestras expectativas— y difícilmente lograremos socorrerlos.

Al sentirse rechazados, se encerrarán en sí mismos.

¡Y harán vano nuestro intento de llegar hasta ellos y ayudarlos a mejorar!

Tomás Melendo
www.edufamilia.com
tmelendo@uma.es

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