16. Conjugar el «tú»

16. Conjugar el «tú»

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El amor, único camino para el desarrollo personal

Si echamos una mirada a lo visto hasta el momento (cfr. Abajo: Leer también), advertiremos que nos ha llevado hasta una ecuación especialmente significativa.

Una especie de equivalencia, que relaciona estrechísimamente, hasta el punto de casi identificarlos:

♦ El perfeccionamiento propiamente humano: de la persona en cuanto persona.
♦ El crecimiento y purificación del amor.
♦ Y la consecución de la felicidad.

Dirijamos de nuevo nuestra atención al segundo de los componentes, el amor, que constituye la más eficaz herramienta para la mejora del hombre en cuanto persona y, por consiguiente, la causa y raíz de cualquier felicidad.

El amor es el origen del desarrollo propiamente humano
y, por consiguiente, la causa radical de nuestra felicidad

El amor… auténtico

Como quedó dicho en los primeros artículos de esta serie, poco tiene que ver el amor genuino con una especie de romanticismo barato y facilón, con la sensiblería, con la aislada actividad fisiológica o, en cualquier caso, con el simple placer y el egoísmo.

Cuando Aristóteles dice que amar es «querer el bien del otro», añade inmediatamente: «en cuanto otro».

Por eso, para que nuestro amor resulte auténtico, es imprescindible que busquemos y realicemos el bien ajeno, no por motivos subjetivos o personales —que desembocarían en una más o menos consciente búsqueda del yo: del propio beneficio—, sino por él, por el otro, por su bien.

Amar es querer el bien del otro…
precisamente en cuanto otro

El amor posee una suerte de fuerza centrífuga, que impulsa a conceder al tú una importancia primordial, y a la que se encuentra ligado —sin necesariamente pretenderlo, de manera connatural: más, conforme crece y se purifica el amor— el olvido de uno mismo.

Esa preeminencia fundamental del otro terminará de ponerse de manifiesto al examinar sucintamente los tres elementos constitutivos del amor, estudiados en los primeros artículos, pero enfocándolo ahora desde la perspectiva concreta de la atención al tú.

Lo haremos en artículos sucesivos.

El verdadero amor lleva al olvido de sí
y a conceder todo su valor a la persona amada

(Continuará)

Tomás Melendo
www.edufamilia.com