Me ha proporcionado una transformación profunda

Me ha impulsado a ver en cada  persona con la que convivo, a alguien único, con características, intimidad y valor propios.

El haber cursado el Máster, me ha proporcionado una transformación profunda, fruto de la comprensión de conceptos e ideas fundamentales de diferentes aspectos.

Pienso que la manera como están propuestas las materias en el Máster llevan al estudiante de la mano para ir comprendiendo desde bases profundas y sólidas, verdades antropológicas y filosóficas fundamentales, para descubrir o redescubrir la propia grandeza y la de los demás, así como para tomar conciencia de lo que puede hacerlo una mejor persona.

A continuación menciono algunas ideas de lo mucho que aprendí:

Conocí que además de la dignidad moral, la cual efectivamente se acrecienta con la realización personal de actos buenos, y se “devalúa” con acciones contrarias o que deshumanizan a la persona, existe otra dignidad, la ontológica. Cada ser humano tiene una grandeza inmensa e inalienable, dada su condición de persona, dado su ser creado a imagen y semejanza de Dios, la cual no pierde a pesar del tipo de actos que realice. Comprender lo anterior me da claridad y fuerza para defender y difundir que, independientemente de creencias culturales o religiosas, ningún ser humano debería ser tratado como si fuera inferior en valor personal respecto a sus semejantes, tal como sucede por ejemplo en culturas orientales o en algunos grupos indígenas de mi país. Lo que denigra o cosifica a una persona no es válido ni aceptable de ninguna manera.

La reflexión y comprensión de la singularidad de la persona, de que somos únicos e irrepetibles, me ha impulsado a ver en cada  persona con la que convivo, a alguien único, con unas características, intimidad y valor propios.  También,  a tomar conciencia de que al educar no debemos pretender que todos (o todas) respondan como nosotros lo haríamos, o hagan suyas nuestras ideas de la misma forma como nosotros las entendemos e incluso atesoramos.   ¡Me he vuelto más flexible!   En el plano profesional, lo anterior me ha llevado de manera concreta, a la maravillosa actitud de querer conocer a cada una de mis alumnas y a descubrir lo que caracteriza a cada una de ellas en su interior, a comprender su comportamiento con la finalidad de tratarlas de manera “personalizada”, y a ayudarlas a potenciar sus cualidades y pulir sus defectos; también me ha llevado a aplicar consecuencias o sanciones considerando lo que a cada una le haría mejor.

Me impactó aprender, que dada la singularidad del ser humano, lo que cada persona deje de hacer o de decir, nadie más podrá hacerlo por él, ni de la misma forma; es decir, los demás pueden realizar la misma tarea, pero nadie la hará como otro lo haría: con su modo, su convicción, dejando en aquella acción algo suyo. Es común escuchar que “nadie es indispensable” cuando de cuestión laboral se trata; pienso que habría que aclarar a quien eso cree, que indispensables quizás no, pero irreemplazables, en un sentido profundo y personal, sí. Entonces, dejar de ser quien soy para ser como alguien más, es un “suicidio”.

Veo claramente que si para la universidad o para un trabajo es necesario capacitarse, para el matrimonio con mayor razón, y no sólo necesario sino importante. Que el matrimonio debe cultivarse cada día, y no para mantenerlo simplemente, sino para dar al cónyuge lo que queremos y decidimos que queríamos dar a partir del sí que nos dijimos el día de la boda; pues es compromiso, querer y obligación buscar el despliegue personal del cónyuge y su felicidad.

Mi esposo y yo formamos parte de un grupo de matrimonios que imparte cursos prematrimoniales en una parroquia, y el tema que nos corresponde dar es “Comunidad de bienes”; me encanta transmitirles la importancia de la unidad en este aspecto, así como su trascendencia más allá de los bienes materiales.

También comprendo que la sexualidad es una dimensión de la persona, lo que significa que el ser varón y ser mujer conforma y abarca toda la persona. Entonces el acto conyugal es una expresión de amor, con el cuerpo y el alma, digna de hacerse fruto del amor y de la entrega de uno mismo dentro del matrimonio. Entiendo que los hijos son un don de Dios que viene como fruto de la entrega en el acto conyugal, por lo que su concepción no puede separarse del acto de donación mutuo.

Hastaantes del Máster no sabía definir el amor. Conocer y comprender que es un acto de la voluntad, y que consiste en desear y buscar el bien del otro, me ha generado ideas claras acerca de lo que significa amar de verdad, así como de lo que es la auténtica educación.

Me queda la gran ilusión y el compromiso de seguir llevando a la práctica cuanto he descubierto y aprendido con el Máster; así como, el deseo de volver a los textos para descubrir cosas que hayan pasado inadvertidas ante mis ojos. Ser esposa, y la tarea educativa, me parecen apasionantes, y descubrir quién es la persona humana y a qué está llamada, es fundamental para llevar a cabo estas labores de una mejor manera y que de verdad potencie lo que cada uno puede llegar a ser, y contribuir a que dichas personas alcancen durante su estancia en la Tierra, probaditas de lo que será la felicidad eterna.


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