Me ensanchó el corazón, me ha esclarecido la inteligencia y me ha movilizado.

 

En pocas palabras, el Magister para mí ha sido una inyección de verdad, de amor auténtico, de transparencia y sentido en torno a la vida.

 El Máster, en su versión on-line, ha sido una de las grandes bendiciones que he recibido y una de las oportunidades más bellas de crecimiento personal concreto y real. Incluso el que haya significado madrugar sábados, domingos y vacaciones completas (que de paso ha sido un gran ejercicio de voluntad y orden) lo ha hecho aún más deleitable y amable, porque produce la alegría real de esforzarse por lograr un bien que es más arduo.
En lo personal, en un comienzo me costó un poco el “subirme” en la dinámica de los foros, tiempos y desarrollo de las materias mismas; pero, con la guía y ayuda pronta  de Gabriel, las dificultades iniciales fueron dando paso al encuentro cara a cara con el saber… un placer inigualable. Las clases presenciales con Tomás, un bálsamo para el alma… ¡Nunca abandonen este contacto cara a cara con el saber!
Cada uno de los ramos y sobre todo los foros, sembraron en mí inquietudes, búsquedas, me entregaron respuestas y me ayudaron a, por lo menos, intentar ser mejor persona.
La materia de Bioética me invitó a aventurarme en las ciencias, pero de la mano de una ética bien fundada. Familia y Entorno me hizo un sentido profundo en torno a la importancia de estar alertas y ser inteligentemente conscientes de que la familia ES LA SOLUCIÓN, pero siempre teniendo en cuenta que ésta comienza en el matrimonio… ahí es donde van las primeras energías. Ideas Contemporáneas me abrió los ojos sobre el momento en que nos desviamos de la línea de los clásicos para dejarnos “engañar” por filosofías utilitaristas. Amor conyugal, con toda la maravilla del amor como centro, me asombró con la imagen de un Dios Trinitario, que también es familia y se da a otro, imagen de la plenitud de darse. Y así tantas otras enseñanzas, fundamentales. El reconocer la posibilidad y bendición enorme de volver a la VERDAD, de despertar a la verdad de Dios nuevamente. El reconocer esta realidad que exige una respuesta, de nuestra parte, al nivel de ella misma, de su naturaleza.
En pocas palabras, el magister ha sido para mí una inyección de verdad, de amor verdadero, de transparencia y sentido en torno a la vida. Se hace parte de mí como un desafío inmenso en todas las áreas en las que me toca acompañar y estar presente.
Desde mi trabajo como orientadora y acompañante de matrimonios, siempre había buscado las bases antropológicas del ser humano, pero desde el amor. En este máster encontré las grandes respuestas que dieron sentido y, en algún modo (sin parecer soberbia, por favor) me ordenaron en parte el universo! Un nuevo orden que tiene implicancias concretas en mi trabajo de orientadora de jóvenes, municiones de claridad y nuevas fuerzas al trabajo que realizamos con mi marido con matrimonios en crisis y, lo más fundamental, un manantial de nuevo amor (consciente, ordenado, teórico y práctico) en mi casa, con mis hijos y mi marido. Un camino de perfeccionamiento personal que busca hacer feliz al otro a través de la entrega del amor verdadero, el amor de don. Ese amor que Cristo nos dio sin medidas.
Si tuviera que resumirlo, diría que el estudio de este magister me ensanchó el corazón, me ha esclarecido la inteligencia y me ha movilizado a actuar en los distintos ámbitos de mi competencia, como formadora de otros, como madre y como esposa. Siento que estoy partiendo, en algún modo que todavía no tengo del todo claro, una nueva etapa, con nuevas responsabilidades y con grandes desafíos internos.

Agradecida a los que me han guiado en los estudios, sobre todo a Tomás Melendo y Gabriel. Muy agradecida de mi familia, mi marido y cuatro hijos por acompañarme, desde lo concreto y con buen humor, en esta locura de seguir estudiando. Y, por sobre todo, agradecida de Dios por la bendición y oportunidad de encontrarme también con Él en la base y fundamento, detrás de estas páginas.


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