Marcó un antes y un después en mi concepción de la educación.

Hasta el punto, que a partir de ahí, hemos realizado mi esposa y yo varios cursos de educación afectivo-sexual.

Guardo un gratísimo recuerdo del Máster que cursé entre 2008 y 2010.
El trabajo final, para la asignatura Sexualidad en el ámbito de la familia, marcó un antes y un después en mi concepción de la educación, a la que me dedico profesionalmente desde hace treinta años.

Llegué a la conclusión de que la viabilidad de nuestra tarea educativa pasa por atender adecuadamente la afectividad y la dimensión sexuada de la persona, especialmente en la etapa adolescente, tanto como padres cuanto como profesores.  Hasta el punto de que, a partir de ahí, he incorporado esta clave, y con ese fin, mi esposa y yo hemos realizado varios cursos de educación afectivo-sexual.


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