Amor y felicidad en el matrimonio (19. Entregarse plenamente al “tú”)

Desaparecer en beneficio del amado.

Quien ama percibe al otro como una apasionada aventura de progreso y perfección, digna de vivirse.

Y, más con la vida que con las palabras, tiende a exclamar: «¡Me pongo enteramente a tu servicio, a fin de que te eleves hasta las cimas a que te encuentras llamado (o llamada), y que, en fuerza del amor que te profeso, yo he descubierto en ti!»

En ese mismo instante surge, como corolario natural, la entrega; marchamo y refrendo triunfales, sello soberano, del amor verdadero. Justo entonces, y en la proporción precisa del vigor del propio cariño, el yo tiende a desaparecer: vamos dejando de tener ojos para nosotros mismos, y sólo sabemos mirar a (y desde) la persona querida.

Me pongo enteramente a tu servicio, a fin de que tú…

Lo ha conseguido expresar, con afirmaciones decisivas y sugerentes, Charles Moeller:

«En el amor auténtico hay salida de sí hacia un país nuevo que Dios nos mostrará, que nos hará verdaderamente forasteros, que se apoderará de nosotros por completo y nos lanzará a esa gran aventura que consiste en hacer que el ser al que amamos sea verdaderamente él mismo, preservado en lo que es, es decir, distinto de nosotros, o sea incomunicable. Ante este ser no podemos hacer más que estar a su servicio, desaparecer nosotros, y decir: “no yo: tú”, con las palabras de Dumitriu en su novela Incógnito».

En el amor auténtico hay salida de sí hacia un país nuevo,
que nos lanzará a la gran aventura de hacer
que el ser a quien amamos sea verdaderamente él mismo

Para afirmarlo y hacer el amor más pleno

La conclusión de estos últimos artículos no podría estar más clara.

Un análisis riguroso de la naturaleza del amor humano nos lleva a sostener que este únicamente es tal, que sólo despliega su poder perfeccionador, cuando se vierte por completo en afirmación del otro.

O, con palabras distintas: no hay manera de comprender ni de vivir el verdadero amor mientras se plantee o conjugue en términos de yo; por el contrario, todo deviene inteligible y fecundo en cuanto se concibe en referencia al tú, a los demás.

Amar es desaparecer, olvidarse de sí, en beneficio radical del otro.

Amar es desaparecer, en beneficio de aquel a quien se ama
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Nota:

Un desarrollo bastante más amplio de este tema puede encontrarse en Melendo, Tomás: Amar, aquí y ahoraEdufamilia (www.amazon).

 

(Continuará)

 Tomás Melendo
www.edufamilia.com